LA CALLE DEL SILENCIO

LA CALLE DEL SILENCIO : No me gusta callarme, aunque me encante el silencio
Y sin embargo, me gustaría contarlo todo. Todo lo que me ronda por la cabeza, y prefiero no pensar. Todo lo que vivo, hasta lo que imagino. El ruido de las teclas me relaja cuando suenan deprisa y me dejo llevar...
Diciembre es un mes desolador, me trae malos recuerdos. Sonrisas falsas....... esperanzas perdidas.... En fin, diciembre........
Debería contar esta historia ya!, en un solo párrafo, de una sola tacada. O en una canción. Es una historia barata que nació en un bar , como si no hubieran pasado ya meses y meses desde aquello, y sin embargo yo sigo aquí, con la misma vestimenta y el igual de desentendido. Podría cantar igual que Sabina que el azar se parece al deseo, pero no canto, preferiria bailar encima de él, llorar sobre él, reir sobre él, gritar sobre él y despues de satisfecha propinarle unos buenos escobazos.... jajaja, es broma.
La realidad se parece muy poco a lo imaginado, me pasa con frecuencia, exploto , grito, me desespero, insulto, me cabreo en mi intimidad y a la hora de la verdad soy un perrito faldero. Pero a base de imaginar a veces estoy en un cuento de hadas. Siempre he deseado la confianza entre dos, me resulta difícil, bastante difícil, pero creo que con él ya la tengo y la supero. Y todo a base de echarle imaginación porque por momentos reales compartidos, no, desde luego. Y recuerdo la primera vez que nos vimos..... mi verguenza era tal que deseaba apagar la luz para que no se notara mi timidez. No fue asi, y no me sentí tímida , solo me dejé llevar por lo que entonces sentía. Hoy siento igual,no, siento mucho más, pero no creo que fuera necesario apagar la luz o esconderse, sería capaz de todo con tal de alcanzarle.
¿ No es verdad que al escribir intentando utilizar las palabras adecuadas todo parece mucho más "místico" , más rebuscado, más pijo, más del más alla ? Pues en este caso no es así, simplemente se trata de un deseo de lo más simple, y no del reino humano, sino del animal.
Es digno de contar las veces que me ha ocurrido que sentada en un café, sola, y con los minutos contados para volver al trabajo, imagino una postura o un gesto y en un segundo noto un escalofrio o no se como llamarlo que me hace latir mi entrepierna. Ese es el deseo, verdad? Yo conmigo misma alucino!!! Jamás me había pasado nada igual y quiero hacerlo realidad porque algo tan deseado durante tanto tiempo es imposible que resulte dañino. Sé que suena de bobos , ( no, no estoy a punto de levitar, solo es que tengo que contarlo de alguna manera) .
Seguiré,... ahora me tengo que ir a trabajar, maldita la gana!!!